¿Los productos lácteos aumentan o reducen el riesgo de cáncer de mama?
El cáncer de mama sigue siendo el cáncer más frecuente en mujeres en el mundo y la principal causa de muerte por cáncer en esta población. Cada año, cientos de miles de mujeres mueren a causa de esta enfermedad, lo que lo convierte en un importante problema de salud pública. Entre los factores de riesgo conocidos se encuentran la edad, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, una alimentación rica en grasas, el consumo de alcohol, así como los antecedentes familiares o las mutaciones genéticas. Sin embargo, cerca de un tercio de los casos podrían evitarse actuando sobre hábitos de vida modificables, como la alimentación.
La leche y los productos lácteos, ampliamente consumidos, generan un debate científico sobre su papel en el desarrollo del cáncer de mama. Algunos estudios sugieren que podrían favorecer la enfermedad, mientras que otros indican un efecto protector, e incluso ninguna influencia significativa. Estas diferencias se explican en parte por la diversidad de los productos lácteos, su modo de transformación, el período de la vida en el que se consumen y el tipo de tumor en cuestión.
La leche de vaca contiene nutrientes esenciales como proteínas, calcio y vitaminas, pero también hormonas y factores de crecimiento que podrían influir en el riesgo de cáncer. Por ejemplo, el consumo elevado de leche durante la adolescencia se ha asociado con un ligero aumento del riesgo, probablemente debido al impacto de las hormonas presentes en el desarrollo de los tejidos mamarios. En cambio, los productos lácteos fermentados como el yogur o el kéfir parecen reducir este riesgo. Su riqueza en bacterias beneficiosas y su bajo contenido en factores de crecimiento como el IGF-1 podrían explicar este efecto protector. El queso, según el tipo, muestra resultados contrastados: algunos quesos de pasta dura podrían aumentar el riesgo en mujeres antes de la menopausia, mientras que otros, como el queso blanco, lo reducirían después de la menopausia.
Los mecanismos implicados son complejos. La leche activa vías de señalización celular involucradas en el crecimiento de tumores, especialmente a través del IGF-1, una proteína que estimula la proliferación de células. Sin embargo, ciertas proteínas de la leche, como la alfa-caseína, podrían, por el contrario, frenar la progresión de algunos cánceres de mama agresivos al actuar sobre vías inflamatorias y limitar la actividad de las células madre cancerosas. Además, el calcio y la vitamina D presentes en los productos lácteos desempeñan un papel en la regulación de la división celular y podrían tener un efecto antiproliferativo.
Los estudios epidemiológicos revelan resultados variables según las poblaciones y los períodos de consumo. Un consumo moderado de productos lácteos, en particular los fermentados, suele asociarse con una disminución del riesgo, especialmente en los cánceres hormonodependientes. En cambio, un consumo excesivo de leche entera o de productos ricos en grasas saturadas podría aumentarlo, en parte debido a compuestos potencialmente cancerígenos como los disruptores endocrinos o los microplásticos.
Por lo tanto, es difícil establecer una recomendación universal. Los efectos de los productos lácteos en el cáncer de mama dependen de numerosos factores: el tipo de producto, la cantidad consumida, la edad y el perfil genético de cada persona. Las investigaciones futuras deberán precisar estos vínculos para afinar los consejos alimentarios, teniendo en cuenta las diferencias individuales y las etapas clave de la vida, como la adolescencia o la menopausia.
Sources du site
Source officielle de l’étude
DOI : https://doi.org/10.1007/s13668-026-00753-5
Titre : Breast Cancer in Relation to Dairy Product Consumption: A Review of Current Findings and Potential Mechanisms
Revue : Current Nutrition Reports
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Dilara Nur Kaplan; Nevin Sanlier