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¿Los envases alimentarios desechables liberan microplásticos en nuestra comida?
La generalización de los envases alimentarios desechables desde la pandemia de COVID-19 ha planteado preocupaciones importantes sobre la presencia de microplásticos en nuestra alimentación. Un análisis en profundidad revela que estos envases liberan efectivamente partículas de plástico, con posibles consecuencias para la salud humana.
Los microplásticos son fragmentos de plástico de tamaño mínimo, a menudo invisibles a simple vista, que se forman cuando los objetos de plástico se degradan. Pueden provenir de diversas fuentes, como el desgaste de materiales más grandes o las microesferas utilizadas en ciertos productos industriales. Su pequeño tamaño les permite propagarse fácilmente en el medio ambiente y contaminar los alimentos.
El estudio comparó envases desechables y reutilizables, todos ellos utilizados para el transporte o la conservación de alimentos. Los resultados muestran que los envases desechables liberan una cantidad significativamente mayor de microplásticos que los reutilizables. Entre las partículas identificadas, el plástico más común es un tipo utilizado habitualmente para botellas y embalajes, que representa casi la mitad de los fragmentos detectados. Los trozos más frecuentes miden entre 20 y 49 micrómetros, un tamaño lo suficientemente pequeño como para penetrar en diversos órganos del cuerpo humano.
La cantidad de microplásticos liberada también depende de la superficie interna de los envases. Cuanto mayor es esta superficie, mayor es la fricción y el desgaste, lo que favorece la liberación de partículas. Por ejemplo, los grandes envases para sopa, a menudo utilizados para comidas a domicilio, liberan hasta 30 fragmentos por uso. Esta observación sugiere que la abrasión de la superficie interna es el principal mecanismo de producción de microplásticos.
Para evaluar la exposición real de los consumidores, los investigadores estimaron que una comida típica entregada en Corea, compuesta por una sopa, un bol de arroz y dos guarniciones, podría exponer a una persona a unas 42 partículas de microplásticos. A lo largo de un año, con una media de 1,6 comidas entregadas por semana, esta exposición alcanza casi 3.500 fragmentos. Los vasos desechables, a menudo utilizados para el café, añaden una fuente adicional de contaminación. En Corea, donde el consumo anual de café en vasos desechables es elevado, esto podría representar hasta 2.500 partículas adicionales por año y por persona.
Los microplásticos no están exentos de riesgos para la salud. Estudios anteriores han demostrado que pueden provocar estrés oxidativo, reacciones inflamatorias e incluso alteraciones endocrinas. Su presencia en las heces humanas ya ha sido confirmada, lo que plantea preguntas sobre su acumulación en el cuerpo. Aunque los efectos directos en el ser humano siguen siendo en parte desconocidos, las investigaciones en curso indican posibles riesgos de neurotoxicidad e inmunotoxicidad.
Los envases reutilizables, como los de acero inoxidable, liberan menos microplásticos, pero no están totalmente exentos de contaminación. Esto suele explicarse por contaminaciones cruzadas durante la fabricación o el embalaje. Los resultados subrayan, por tanto, la importancia de controlar la calidad a lo largo de toda la cadena de producción, incluso para los envases diseñados para ser duraderos.
El tamaño de las partículas detectadas es otro elemento preocupante. Los microplásticos de 20 a 99 micrómetros, que representan el 72 % de los fragmentos encontrados, son lo suficientemente pequeños como para atravesar las barreras biológicas y alcanzar diversos órganos. Algunos científicos temen incluso la presencia de nanoplásticos, partículas aún más pequeñas, que escaparían a los métodos de detección actuales.
En Corea, donde la entrega de comidas se ha convertido en un hábito común, esta exposición a los microplásticos podría tener consecuencias a largo plazo. Las cifras muestran que los envases desechables constituyen una fuente importante de contaminación, muy por encima de lo que se observa con otros alimentos como la sal o el agua del grifo. Los investigadores estiman que la adopción de envases reutilizables y la mejora de los procesos de fabricación podrían reducir significativamente los riesgos para los consumidores.
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Sources du site
Source officielle de l’étude
DOI : https://doi.org/10.1007/s13197-026-06691-y
Titre : Microplastics released from disposable food containers: characterization by micro-FTIR and estimation of dietary exposure
Revue : Journal of Food Science and Technology
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Bo Kyung Kim; Jihoon Kim; Jung Bin Lee; Jun Bae Hong; Juno Lee; Pahn-Shick Chang